Grandes fiestas para celebrar los 500 años de Historia

Las fiestas de San Juan Evangelista de este año han finalizado con un éxito clamoroso. Sin duda alguna, el tiempo ha permitido el buen desarrollo de todos los actos, pero lo más importante es que la Comisión ha realizado un gran esfuerzo para que todos los juanistas nos hayamos sentido orgullosos de nuestro pueblo y nuestras tradiciones con unas fiestas dignas de los 500 años de historia que tiene la hermandad.
El Barrio de Atienza ha celebrado sus 500 años de historia por todo lo alto. Como fiestas del Centenario, han sido varias las novedades eso sí, sin romper en ningún momento el esquema tradicional de la fiesta.

El viernes comenzó la jornada con unos galopeos llenos de colorido, donde el rojo y el verde alegraban las calles de Huete al ritmo de las marchas militares interpretadas por la banda de música de Tarancón y las cornetas y tambores de San Juan Evangelista.

Con ello se estrenaban los polos y camisetas del centenario, cuyo diseño reúne a las dos imágenes de San Juan, la antigua y la moderna.

El sábado, día de San Juan, la procesión fue espectacular acompañada por varias hermandades, mientras que la imagen estuvo precedida por las bellas cruces de Atienza, San Nicolás y Jesús y María. Momentos espectaculares y emotivos fueron la salida de la Merced y la entrada en Guadalupe, lugares en los que se interpretó la marcha Alma Juanista, compuesta por Isabel Chaves para este Centenario. A pesar del intenso calor, la asistencia de público fue masiva.

El sábado por la noche tuvieron lugar unos magníficos fuegos artificiales tirados desde la cumbre del Castillo. Siendo la primera vez que se lanzan desde este lugar. Sin duda, los fuegos de este año han sido los mejores de los últimos años.

El domingo tuvo lugar la procesión de la imagen de San Juanillo, reconstruida en este año singular. Fue tanta la expectación que había que el acto en el que se besaba la reliquia se prolongó muchísimo más de lo habitual, retrasando ligeramente la salida de la procesión.

La procesión del día de San Juanillo, como antiguamente, era bailada. Después de la salida, solemnizada por el Himno Nacional, la imagen subió en galopeo hasta la plaza del reloj con las marchas de la banda de música. Finalizado el galopeo de subida, la imagen descendió con las diablos, la dulzaina y el tamboril para encontrarse con los tunos, encuentro que ha quedado en la retina de nuestra memoria para siempre.

Al llegar a la plazuela, la imagen descansó en una mesa para que los juanistas pudieran dar vueltas alrededor o retratarse con la misma. Las colas para retratarse con la imagen fueron constantes en todo momento.

El baile de la tuna se interrumpió brevemente para que se interpretara la Loa de Diablos, que llevaba ochenta años sin interpretarse, que fue seguida por el numeroso público que aplaudió clamorosamente al finalizar la misma. Terminada la loa, sus tres personajes se fundieron en un gran abrazo con las Diablos, constituyendo éste uno de los momentos más bellos y emocionantes de la fiesta. Inmediatamente se interpretó la danza de diablos, que finalizó con un apoteósico aplauso de todo el público congregado en la Plazuela.

A continuación siguió brevemente la tuna y se llevó a la imagen a la iglesia de San Nicolás, donde los más mayores enseñaron al resto de personas cómo se bailaba antiguamente cuando la imagen se encaminaba a Guadalupe. Numerosos juanistas, mayores y jóvenes recuperaron esta tradición de bailar individualmente con las manos hacia arriba caminando hacia atrás y mirando a la imagen.

El lunes memorable fue el concierto de música clásica, donde la banda de música de Tarancón y el tenor Tomás Puche se ganaron el clamor popular. La ópera y la zarzuela fueron protagonistas de este conciertazo que finalizó con las tradicionales No te Vayas de Navarra y la Dolores, que fueron cantadas por este gran tenor.

El galopeo de despedida fue apoteósico prolongando su duración más de cinco horas. Al finalizar el mismo tuvo lugar una espectacular tuna por las calles del barrio, en la que tuvieron lugar varias invitaciones. La asistencia de público fue masiva, finalizando el acto en la puerta de Guadalupe.

Sin duda alguna, las fiestas de 2012 serán recordadas durante los años venideros por su importante significado y por el éxito de todos sus actos festivos.

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